sábado, 5 de enero de 2008

10.- Y al anochecer llega el agua...

Hacemos una pausa, mirándonos fijamente a los ojos.

- Tienes una casa maravillosa.
- Te lo dije...
- No creí que fuera así... Después del piso en el que vivías... Has cambiado bastante tu estilo...
- Bueno, en cierta forma fue culpa tuya... Me dijiste que vivía en una leonera, que mi apartamento era la mejor defensa para no ligar jamás, que iba a dejar fríos a mis flirteos de fin de semana nada más entrar en él, que vivía como una asceta... Así que decidí que tenías razón... No podía seguir allí…

Sonrío.

- Deberías reír más, Julia. Iluminas… Y me gusta tu luz.
- ¿Sabes qué?
- ¿Qué?
- Nada, nada…

Tiene la habilidad de emocionarme al decirme estas frases. Nadie antes lo había conseguido de esa forma… David tiene la virtud de alcanzar ese equilibrio, consigue el punto justo, acierta con las palabras en el momento…

- ..Es difícil ser simplemente tu amigo… Y si quiero algo más, echas el freno, cosa que entendería si no estuvieses enamorada...
- Ya ves, cuestión de principios...
- ¿O cuestión de incoherencia?
- ¿Eso crees?
- Sí morenita, eso creo. Si realmente quisieras, lo darías todo. Pero no lo das, no das el paso, no. El peso sobre tu conciencia de que pueda romper algo en mi vida, de ir más allá, te puede más que el amor que sientes por mí...
- Puede ser...
- Pues quiero que sepas, que si estoy ahora aquí, es porque mi intención es quedarme... Y que quizás necesite dar el paso... Y que quizás quiera entregarme en cuerpo y alma... Y que quizás tienes la oportunidad de formar una familia conmigo... Me gustaría trabajar por tu tranquilidad Julia, a largo plazo, siempre estaré ahí, pase lo que pase, y lo sabes…

Y David no sabe que yo necesito su comentario oportuno, su locura, su genialidad, lo que siempre quise; a veces su espiritualidad, otras veces lo común, lo tangible, más cerca de la realidad...

- Mira David, llevamos una larga racha de encuentros y desencuentros…
- Bueno, quizá éste sea uno más...
- Realmente no acabo de entenderte: ¿Qué ocurre? Entras y sales de tu matrimonio como si fuera un cambio de coche. ¿Por qué no acabas de hablar claro y bajas a tus principios, a los pilares básicos?… ¿Qué te voy a dar yo que no hayas encontrado en Marta estos últimos años?… ¿Sólo la novedad?
- Estoy aquí porque creo que ya está claro, Julia, eso es todo... En la ecuación de la vida estás muerta si crees que hay que esperar a que te den todos los datos... Puedes arriesgarte, con información suficiente, sin llegar a tener la certeza absoluta... Normalmente tengo claras las ideas, quizá ésa es una de mis pocas virtudes… Pero contigo no puedo, y de hecho, hasta ahora, no he podido dar el primer paso… Trato de tomar la iniciativa, y actuar con lógica... Aunque sea tan sólo por unos minutos... Pero exactamente, ese es el problema. Lo razonable, la lógica, la moderación, la prudencia, la sensatez... Eso es lo que todo el mundo espera ver en mi vida...
- Pues toma las riendas, David, yo creo que ya eres mayorcito para no dejarte arrastrar más… serás más feliz, sin duda alguna.

Nos quedamos por un instante mirándonos en silencio. La tensión se ha acumulado y la pausa se utiliza para relajarnos de la tirantez inicial... Incluso cuando su cara muestra preocupación le encuentro atractivo… Esta cazadora negra que se pone cuando va en moto le sienta estupendamente… Lleva el pelo más corto de lo normal, con rizos que aún así campan por sus respetos…La barba de cuatro días y esos ojazos verdes terminan por dejarme paralizada, la verdad… No es guapo David, pero el conjunto es de lo más atractivo que he conocido nunca...Tiene las facciones duras, es como si hubiera salido de una de esas fotos de los años 30 del Madrid antiguo… Es persona que sabe elegir la ropa, pero sobre todo las tallas y el talle… y es consciente de que no tiene que gastarse mucho dinero en moda… Si he percibido en él cierta manía por los zapatos, que lleva siempre impecables, por muchos años que tengan… Hoy lleva puesto un pantalón vaquero, una camisa blanca y un jersey burdeos, conjuntando zapatos con un precioso cinturón marrón oscuro… Ahora que le observo, le noto algo más delgado que de costumbre…

- Así que me ves fuerte...
- Claro que sí, Julia, pero también tienes algunas debilidades, sobre todo en lo referente a tu interés en aparentar una actitud de apostolado, de dar testimonio, cuando creo que sólo el humilde puede hacerlo, sólo aquel que ha roto con su pasado, sólo el que se ha negado a sí mismo...
- Quizás yo haya pasado por eso… He tenido varios novios, hace poco lo de mi madre… Y contigo tampoco he vivido en un lecho de rosas...más bien de espinas…
- Si, es verdad, has tenido malos momentos en tu vida… Pero no exageres: de los dos noviazgos fui testigo, y te aseguro que acabaste con ellos arrasando, demoledora... y de nuestra relación, mejor no hablar...
- No lo sé… Yo sólo quiero ser coherente con mis sentimientos, y si tú te quieres subir a este carro, serás más que bienvenido… Quiero lo mejor para ti David, quiero hacerte feliz. Me gustaría volver a empezar, crear un verdadero hogar, tener hijos, y disfrutar de esta vida, que es un regalo de Dios... Pero el orden de las factores, en la relación de dos personas, altera el producto, y de qué manera…
- Y yo quisiera quitarme la máscara, comenzar un camino contigo, Julia.
- ¿Y qué vas a hacer con tu pasado? Has tomado decisiones en él con las que no tienes más remedio que vivir…No puedes cortar y pegar, de aquí y de allá, como si fuera un borrador… Piensa más en los pintores…cada trazo queda, podrás difuminarlo, pero está, es imborrable hasta que la obra esté terminada…
- Bueno, de algo de eso te quería hablar... Estoy sufriendo más de lo que había imaginado... El momento es difícil. Si me lo dicen hace unos meses, me hubiera reído... No pensé que pudiera enamorarme de esta forma…
- Hoy hablaba con Isabel de estas cosas: del que quiere y se enamora al mismo tiempo, enamorarse frente a amar, vivir enamorada o vivir queriendo...que ambas situaciones se pueden dar simultáneamente... y ese es el conflicto. Sé que estás enamorado de mí, está claro, no insistas porque es evidente… Pero a la vez quieres a tu mujer, y esa fuerza te impide dejarla de verdad… y eso hay que hacérselo mirar... Cómo compatibilizar ambos sentimientos a largo plazo, con distintas personas... Creo honestamente que no son más que válvulas de escape a una vida en la que algo no te está encajando, algo falla David…
- Pues yo vengo a quedarme...
- Estás loco…
- Seguramente... ¿No lo habías notado antes?
- Sí, y me gusta…

¡Y menudo conjunto!... De David me gusta hasta su cara de enfado, se me antoja interesante todo lo que hace o dice... Su sonrisa, que enamora, sus ojos que hechizan, sus manos que embrujan y que hacen tambalear los principios, hasta que son finales...

- Caótica relación ésta la nuestra...
- ¿Tú crees?
- Pues sí.
- ¿Y dónde crees que estamos?
- Pues no lo sé, pero creo que cerca del final. ¿Y tú David?
- Después de cómo me has hablado, la verdad que se me están acabando los argumentos…pero aún así, estoy feliz aquí…
- El problema es que no acabas de ser sincero contigo mismo… No parece una decisión creíble a largo plazo… Es casi una reacción de adolescente…
- Es verdad que todo esto tiene algo de misterio, todo tiene su tiempo…
- Sí, pero me estás generando muchas dudas. Soy una pura interrogación en este momento… A veces creo que puedes tener parte de razón, que la vida son dos días y que debería ser más práctica, limitándome al disfrute del momento, sin principios ni lógica, y que quizás pueda estar así durante un tiempo ilimitado... Sin embargo, creo que a la larga, es muy difícil que una relación de este estilo pueda asentarse, y eso sin contar con el ejemplo, el testimonio que estoy aportando a los que me quieren... una hermana, una hija, una amiga ejemplar...¡Já!
- ¿Te están pidiendo que tomes una decisión sobre su vida… o sobre la tuya, Julia? ¿Quién rige tus destinos? … Porque, por ellos, tú sales perjudicada…
- … Mira, yo te quiero con locura, pero nada me compensa que pierdas nada de lo que has construido hasta el momento... Tienes un nombre, un trabajo fuera de aquí, tu carrera de medicina, un proyecto de vida... Creo que has aprendido mucho de esta amistad, te has enamorado de una amiga a destiempo, y ya ves cuales son las consecuencias. Vuelves, tarde o temprano, a la realidad... Son muchos años ya. Yo no podría vivir así más tiempo… no sé como lo consigues... Prefiero pensar que soy tu vacuna, que lo nuestro no será baldío, que habrá servido para algo, que cuando vuelvas a sentirte atraído por una mujer sabrás perfectamente, y de lejos, dónde están los límites…
- Mira, en estos años, desde que me he casado, creo que ha habido alguna mirada furtiva con alguna mujer que se ha cruzado en mi camino, un par de guiños de riesgo, tres muescas de atrevimiento, pero me parece que he sido bastante seco, parco, e incluso borde… Parece que tu vacuna ya estaba en pleno apogeo, incluso antes de ponérmela, no quería empezar ni sugerir, ni imaginar ni sentir… y me alegro, porque la caída es tan dura que las ganas de trepar por paredes enredadas se me quitan de golpe...
- ¿Ves como en el fondo hay amor en tu matrimonio? En cambio, tu estado de enamoramiento es más parecido al cacao instantáneo, dulce y en polvo que se lleva el viento…y creo que esta mezcla genera en tu interior situaciones ambiguas donde abres tu corazón, quizás en exceso, buscando esa chispa, esa química, que por la razón que se sea, y en un contexto determinado, te atrae de otra persona…
- Deja de desviar la atención, Julia… ¿Por qué no dejas de hablar de mí y expresas lo que realmente sientes…?
- …Está bien… Vamos a ver, David, soy fuerte y creo que puedo seguir como estoy, sola, más tiempo; pero también me gustaría tener hijos, verlos crecer; me estoy haciendo algo mayor ya... no puedo estar esperando toda la vida…

Pero tampoco puedo olvidarle. Me quedo callada, pensativa, una vez más... Mi cara sigue expresando una profunda preocupación. Vivir entre aguas y rocas, entre fe y razón, me ha atraído... Sin embargo, sé que me enfrento ahora a la decisión de elegir. Supongo que no soy la primera que pasa por esto…Pero delante de él, es complicado, la verdad…

- ¿No entiendes lo difícil que es para mí?
- Por supuesto Julia, es muy importante tú decisión… Pero cuando la tomes, sea la que sea, no te permitiré volver atrás. ¿Lo comprendes?
- Creo que sí, no aceptarás postales desde el infierno…
- No las leeré...
- Y tampoco me dejarás enviarlas desde aquí, si te quedas conmigo...
- No tendrás oportunidad...

David está de pié, observando el valle, con la mirada pérdida, parece que queriendo almacenar en su memoria todas las sensaciones que está experimentando…

- Confieso que he estado meditando esta tarde sobre estos últimos meses, y el hecho, casi sobrecogedor para mí, de que nadie sabe de mi lucha interna… No he tenido todavía el valor de hablarlo con Marta, desde luego, pero me sorprende más que no se me haya escapado con algún amigo... Ningún momento de debilidad... Comienza a rondar por mi cabeza el calado de mis amistades... ¿Qué clase de amigo es el que convive con una situación así y no la confía? Han pasado por delante de mí las imágenes de un puñado de mis mejores amigos, de esos por los que daría media vida... Y los veo en sus rutinas, con sus problemas, sus diarios ajetreos, lejos de una historia como la que yo estoy viviendo... Me pregunto si soy un buen amigo... Me consuelo al pensar cómo puedo pedir consejo sobre algo que ni yo mismo entiendo... Pienso que si se enterasen, me pondrían de vuelta y media, aunque quizás a la larga me entenderían...
- Quizás… Pero en el fondo sabes que no estás siendo sincero… Es un buen principio, para comenzar a rectificar, y pronto… Quizás seas sólo otro hombre más que quiere dar el salto de una flor a otra… Que no tiene la fuerza necesaria para terminar una relación antes de comenzar la siguiente. Tenemos que acabar con esto, David.
- Me da miedo cuando lo dices tan claro…
- No sé disimular…
- Te escucho…
- No voy a dejar que te quedes. La decisión está tomada.
- No hay nada cuando tu no estás, Julia. Se me nubla la vida. Estoy solo en esto…
- No hay nada que puedas hacer ni decir, David.
- Hay mucho todavía…
- No quiero que te quedes, eso es todo.
- ¿Así de fácil?
- Espero que me creas, de fácil nada… es la disyuntiva más difícil de toda mi vida… Te quiero… Te quiero muchísimo… Pero no puedo más...
- No puedes ¿Qué? ¿Después de todo lo que hemos pasado, vengo a decirte que he tomado la decisión de dejar a mi mujer, y me respondes así?...
- No puedo decirte otra cosa, te respondo como lo siento. Ya hemos hablado antes de que pudiéramos estar amando y estar enamorados al mismo tiempo, y yo creo que eso es posible, no me gusta pero lo entiendo, es muy cómodo y poco responsable; pero también entiende que es posible amarte, estar enamorada de ti y querer que te vayas, querer que salgas de mi vida...
- ... Así que al final dejas correr el agua...
- Precisamente...
- Mira Julia, cuando hablas del agua que realmente estás buscando... Vuelves al primer día que nos encontramos después de lo de tu madre. ¿Te acuerdas? Me llamaste cuando volvías de uno de tus viajes al sur, y nos vimos en la playa...
- Cómo no me voy a acordar... Fuiste mi tabla de salvación en el naufragio...el agua me salvaba del agua…no sé de cuál de las dos prefiero morir ahogada…
- …Estabas en aquello de que la fe era lo único que te quedaba, que dar testimonio era tu única misión en la vida, y que te quedaba poco para recluirte en el convento... Tenías una depresión de caballo, y ahora vas camino de repetir... No hemos avanzado mucho...
- Perdona, pero ahora es diferente...
- Esa es otra vía de escape… Te acabo de decir que te quiero. Que quiero empezar de cero contigo. Que quiero darte todo lo que tenga...
- No puedes darme todo lo que necesito, David. Has hecho mucho, pero lo tengo claro. Tú no puedes dármelo todo… Es imposible… Y no es que crea que no lo intentarías, ni te infravaloro, es que lo que yo necesito no está en tus manos...
- ¿Qué falta?
- No lo sé. Si lo supiera te lo diría. Pero sé que no puedes.
- Tocado, otra vez...y casi hundido. No eres justa.
- Lo siento, no he querido hacerte daño.
- Lo has hecho sin intentarlo…
- Esa frase ya me la han dicho antes.
- Por algo será...
- Por algo será, sí.

La tarde ha caído ya. El color ocre domina la situación, inunda los rincones, abrocha las copas de los árboles con un cinturón invisible, que los hace parecer sólo uno. Los pájaros comienzan a buscar sus recónditos cobijos de cara a una fría noche, y unos pocos vencejos componen una sinfonía de vuelos rasantes sobre el camino, ya casi irreconocible. Va a llover... cuando vuelan a menos de medio metro de altura, es porque la comida está allí, y es que ante la tormenta los insectos buscan protección a baja altura, es inevitable... Y gotas atrevidas de lluvia serena comienzan a salpicar el suelo, y tímidas lágrimas surgen de la mejilla de David… y de la mía. El dolor parece muy profundo, muy interior… Quizá la historia más difícil de nuestra vida llega a su fin… Lo ha intentado, lo he intentado... Pero estoy segura de que empieza una nueva vida para él… Una vida nueva… Yo también lloro... Son lágrimas de sufrimiento, pero también de amor, de que todo termina por fin, y es que me siento satisfecha de la decisión tomada... Volveré a empezar, esta vez desde el principio, con las ideas más claras. Y esta vez lo daré todo. Otra vez.

Quizá sea la lluvia, quizá la intrépida oscuridad, pero da la sensación de que ya ha anochecido. Comenzamos a mojarnos, aunque ni siquiera nos damos cuenta. David se acerca a una maleta lateral que tiene su vieja Yamaha, y recoge un paquete que me entrega; está dentro de un sobre y atado con una fina cuerda. Nuestras miradas se cruzan, y las manos se entrelazan fuertemente. Nos acercamos y nos besamos, por un tiempo indeterminado para ambos, y para todo aquel que haya podido contemplar la escena… Mi mente viaja a aquella noche, donde David comenzaba con su mano derecha en mi cadera, con las yemas dándome calor donde ya no hacía falta, con vértigo al subir y decepción al bajar, sin atreverse a entrar porque su mano era muy cerebral, y ya sabía que las cosas buenas no eran para disfrutarlas, sino para escribirlas y soñarlas…y pasaba su mano izquierda por mi nuca, acariciándola como si fuera un pincel y mi cuello un lienzo, mientras yo notaba su olor, como un campo de flores en un día de lluvia de primavera, fresco, limpio...y su sabor, a fresa ácida envuelta en miel…y sus labios, bocados de un pecado que santificaba…Y ahora cierro los ojos, disfruto de este último beso que no quiero que se acabe nunca, y me pregunto quién me va a dar otra vez un beso así… Lo último que me dice es que no piensa en otra cosa que no sea en mí… Pero que si yo lo doy por zanjado, el también. No volverá a llamarme. Nunca… Sin decir una palabra más, David se sube en su motocicleta, se pone el casco, los guantes, la arranca y se marcha a través del camino…

Yo permanezco de pie llorando, abrazada a su regalo… Algo nerviosa, voy lentamente andando hacía la casa, metiendo a mi paso los pies en pequeños charcos que se han empezado a formar, sin apenas darme cuenta, empapándome los pies…No estoy allí… En el mismo zaguán me apresuro a abrir el envoltorio. Parece el borrador de un libro, que aparenta tener las hojas marcadas con multitud de notas y correcciones hechas a mano. Ya no tengo de cómplice a la lluvia, lo que no me impide seguir llorando... Me dirijo a mi cuarto, y decido darme un largo y relajante baño de agua caliente y espuma, donde todo el día pasa por delante de mí, como si se tratase de una película, de una sucesión de cuadros, de un sueño inimaginable... Con curiosidad por empezar a leer me pongo un camisón limpio, me meto en la cama, ajusto almohadas y almohadones a mi espalda y por debajo de mis brazos, enciendo la luz de la mesilla, y me dispongo a empezar el libro, que huele a él desde la portada... El título es un buen gancho para continuar leyendo, ya me veo en él… Lo primero que leo es la dedicatoria, que está escrita con una letra casi irreconocible, pero de trazo sólido y seguro:

“Julia, estés donde estés, cuídate. El comienzo de cada párrafo, cada línea, cada palabra de este libro, ha sido como nuestra amistad: indeterminada, inesperada, pero ilusionante, como el anochecer que hubiera deseado a tu lado: agradable, fresco y gratificador. Sé que algún día necesitarás a alguien a tu lado, sé que alguien ha nacido para ocupar ese inmenso hueco que la humanidad entera no es capaz de adivinar... El que llegue y diga que te quiere, pídele que te ame más de lo que yo lo hice... El que llegue y diga que escribe poesía por ti, pídele que escuche antes tu voz... El que llegue y diga que pinta inspirado por ti, pídele que mire antes a través de la luz de tus ojos... Aunque un millón de kilómetros nos separen, aunque todo el mundo se interponga entre nosotros, aunque las rosas no crezcan, siempre estaré a tu lado, siempre estarás a mi lado, siempre podrás tocarme, siempre podrás sentirme, siempre podrás hablarme… porque allí donde estés, porque allí donde esté, una imagen presidirá tu mente, una imagen inundará la mía. Aunque ella decida no soñar nunca más, él ha decidido seguir soñando... Ella roca, él agua…”

Suena el teléfono…

- ¿David, pero qué haces? Estás loco...
- ¿Has empezado a leer ya? ¿Qué te parece?
- Eres incorregible…
- No te preocupes, Julia, el mensaje lo he recibido...Alto y claro…Sólo te pido que me des unas semanas para organizar mis ideas, dame algo de tiempo por favor, pero no dejes de leerme…
- De acuerdo, nos damos un tiempo…
- Cuídate
- Tú también…un beso.
- Otro.

F I N (pero no olvides el Epílogo)

© Copyright 2008 - John Keating

No hay comentarios: