
Ayer volví contento a casa, por tres razones:
- Encontré en la calle una sociedad civil independiente. Muchísima gente joven. Algunos despistados, con banderas que no pintaban nada, y unos pocos gritos contra el gobierno. Los menos. Los partidos políticos brillaron por su ausencia.
- Encontré una sociedad preocupada por la vida, por la mujer, por el hombre, por los niños. Nadie condenaba a nadie. Nadie atacaba a nadie. Cada vida importa, y eso nos incluye a todos.
- Encontré un discurso, el de Eduardo Verástegui: habló de la responsabilidad del padre, ese otro 50% de la ecuación que muchos quieren olvidar...
Mereció la pena. Cada vida importa.